Félix López-Rey, concejal de Más Madrid, narra las “memorias vinculantes” de Orcasitas

Félix López-Rey durante la charla Orcasitas: Memorias vinculantes de un barrio

La historia de Orcasitas es la de un barrio diferente, situado al sur de la capital, donde se dan la mano diferentes realidades sociales. “Una crónica de triunfo a pesar de lo que pueda parecer”, como la describió Félix López-Rey, concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid, en una charla ofrecida ayer en la Universidad Rey Juan Carlos.

Durante la ponencia, el concejal buscó en sus propios recuerdos para transportar a los oyentes a un Madrid más desconocido: el que pisa barro y no tiene luz, el que permanece anónimo. Un emocionante relato del que se pudo disfrutar en el campus de Fuenlabrada cumpliendo con todas las medidas sanitarias que imponía la pandemia del coronavirus.

Bonifacio Félix López-Rey Gómez fue uno más de cuantos llegaron a Madrid en aquel inmenso trasvase de gentes que fluyó, como un torrente, del campo a la ciudad allá por los años cincuenta del siglo pasado. En su caso, llegó desde Polán (Toledo) a la edad de 8 años para asentarse con su familia en una chabola de 25 m/2, sin baños, en lo que hoy es Orcasitas. Como hemos dicho, su chabola no era más que una de entre las treinta tres mil chabolas que poblaban el barrizal de Orcasitas, donde se convivía también con 52 basureros. “La civilización”, contaba ayer en la charla que daba para los alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos, “empezaba en Legazpi”.

Félix López-Rey durante su charla "Memorias vinculantes de un barrio" en la URJC
Félix López-Rey y Eloy Cuéllar Martín con los organizadores de la charla Orcasitas: Memorias vinculantes de un barrio en la URJC

“En esa situación tampoco nos sentíamos unos marginados… no sabíamos lo que era eso, ni sabíamos lo que era un psicólogo”, explicaba con una sorprendente naturalidad. Así se vivió en el barrio de Orcasitas hasta que en el año 1970, por pura casualidad, a Félix López-Rey se le ocurrió llamar al programa de radio Madrid protagonista y enunciar lo que se convertiría en el epígrafe de la historia de la lucha vecinal del barrio de Orcasitas: “El hombre ha llegado a la Luna, pero en Orcasitas seguimos cagando en una lata”.

Aquella escatológica reflexión fue el punto de partida para el movimiento vecinal de Orcasitas, que se aglutinó en torno a la figura de Félix y se institucionalizó en una reunión en su cocina en 1971. Desde entonces, se comenzó una lucha por mejorar el barrio en un momento donde “la gente en las manifestaciones se jugaba la vida”, subrayaba el hoy concejal de Más Madrid.

La revolución del suelo

Casualidad fue también que Agustín Sánchez Corriendo, un barredero de Orcasitas, se encontrara un documento oficial en el que se detallaban los planes para expropiar las chabolas del barrio, dio lugar al inicio de una batalla legal que cambiaría la historia del urbanismo nacional. En muchas ocasiones, la Historia avanza más por fortuna que por premeditación. Con la ayuda de Eduardo García de Entrerría, además de otros abogados laboralistas como Manuela Carmena o Cristina Almeida, el barrio de Orcasitas conseguiría en 1977 la llamada sentencia de la “memoria vinculante” que sentaría jurisprudencia para el resto de zonas que se encontraban en una situación similar y que paraba la expropiación que estaba en marcha. “Fue una revolución del suelo. Conseguimos elevar el suelo a una amortización mensual de 20 euros, cuando en las chabolas aún se pagaba más alquiler. Treinta dos mil familias se realojaron por 20 euros al mes”.

Además, cuenta Félix López-Rey que consiguieron del Ayuntamiento ladrillos y cemento para levantar ellos mismos las maquetas de sus casas a tamaño natural, pudiendo elegir cada familia por votación cómo querían que fueran sus futuros hogares.

Muchas más anécdotas y muchas más experiencias apasionantes narró ayer Félix en su encuentro con los estudiantes de la URJC, que concluyó con un llamamiento a los jóvenes a participar y a involucrarse en su barrio. “Sí nosotros fuimos capaces de hacer todo lo que hicimos, y con los escasos medios que había, imaginad lo que podéis hacer vosotros”, decía ayer a sus oyentes. Lejos del victimismo, su historia rezumaba orgullo y pasión. Es la suya una vida que ya quisieran contar muchas películas. Y es la historia de Orcasitas un pasado que ya quisieran tener muchos barrios.