Japón. Una historia de amor y guerra: la nueva exposición en CentroCentro disponible hasta el 30 de enero de 2022

Tomioka Eisen (1864-1905). Fuente: japonamoryguerra.com

«Japón. Una historia de amor y guerra» recorre en 11 secciones la vida y cultura japonesas desde el periodo Edo (1603-1868) hasta el s. XX a través de estampas, kimonos, abanicos y fotografías.

Del 22 de septiembre al 30 de enero tendrá lugar en CentroCentro una exposición única: Japón. Una historia de amor y guerra. El espacio, dependiente del Área de Cultura, Turismo y Deporte, acogerá en Madrid una selección de más de 200 piezas pertenecientes a una de las colecciones más prestigiosas del mundo: la Colección Bartolone Gobbi. Esta exposición hace un recorrido único por el país nipón a través de 11 secciones que analizan la cultura japonesa desde el período Edo (1603-1868) hasta el siglo XX.

«Emoción, estética y comunicación son las claves para entender esta completa exposición» informan fuentes del Ayuntamiento de Madrid. «Trata de mostrar a través de sus estampas, creadas por los artistas más representativos de la cultura nipona como Hiroshige, Tupamaro, Hokusai o Kuniyoshi» añaden. Asimismo, las obras representadas crean un fiel reflejo de la estética japonesa, así como por sus creencias, el gusto por la naturaleza, el mundo femenino (con especial detalle en la figura de las geishas) o la caligrafía.

Kögyo Tsukioka (19869-1927). Fuente: japonamoryguerra

La exposición Japón, una historia de amor y guerra está producida y organizada por Evolucionarte en colaboración con CentroCentro. Muestra una selección de la colección de Pietro Gobbi y Enzo Bartolone, dos grandes estudiosos y coleccionistas del arte japonés. Esta colección comenzó en los años noventa, cuando apenas se conocía nada de la cultura nipona. Entre los 350 objetos que conforman la colección, destaca una primera edición del álbum ilustrado de Kitao Masanobu, que data de 1784. Por otro lado, en la recopilación de Bartolone y Gobbi adquiere un gran protagonismo el arte ukiyo-e, «el mundo flotante». Este concepto expresaba los valores hedonistas y cambiantes de la nueva sociedad burguesa de principios del siglo XVII y, al mismo tiempo, desarrolló un nuevo lenguaje artístico a través de xilografías.