Juan Antonio también busca su Decimoquinta

çEl socio del Real Madrid, Juan Antonio Cobos (d), que ha presenciado in situ todas las finales de Copa de Europa del equipo blanco, acompañado por su hija Paloma y su nieto Pablo, antes del inicio de la final de la Liga de Campeones que disputan hoy sábado el equipo madridista frente al Borussia Dortmund en el Estadio de Wembley, en Londres. EFE / Enrique Rubio.

Londres, 1 jun (EFE).- Juan Antonio vivió en directo la Primera. También la Segunda, la Cuarta, la Quinta… Todas las Copas de Europa que el Real Madrid ha ganado en su historia, con la sola excepción de la Tercera. Hoy vive en Londres, con la misma ilusión del primer día, la pelea del equipo de su vida por alzarse con la Decimoquinta.

Juan Antonio Cobos observa el fútbol desde una atalaya única en el mundo. Acompañó al Real Madrid en París el 13 de junio de 1956, cuando alzó ante el Stade de Reims su primer título continental. Tenía 18 años.

Hoy, con 86 años, verá al Madrid ante el Borussia Dortmund en el estadio de Wembley junto a su hija Paloma y su nieto Pablo. El madridismo para los Cobos es un asunto de familia.

«De las 14 que hemos ganado, he estado en 13. Solo fallé a la tercera, la de Bruselas, la del Atomium. Las demás, he ido a todas. Sería un fantasma si dijese que soy talismán, (solo) soy un seguidor que daría mi sangre por mi Madrid», dice en una entrevista con EFE en las inmediaciones de Wembley.

¿Con qué copas de Europa se queda Juan Antonio de todas las vividas? «Puedo decir la primera, por ejemplo, cuando teníamos enfrente a Kopa y le ganamos. Pero yo no me daba cuenta en aquel momento de lo que estaba presenciando. Después, con el paso de los años, es cuando me di cuenta», rememora.

«Y uno de los días que más me alegré, después de haber ganado las cinco seguidas y después de ganar la sexta de los Yeyés, llegamos a la Séptima, que llevábamos un montón de años sin ganarla. Aquel partido en Amsterdam con la Juventus nunca lo podré olvidar».

Guarda un hueco especial Cobos para la final de Lisboa en 2014, en la que el Madrid derrotó al Atlético de Madrid gracias a un gol ‘in extremis’ de Sergio Ramos.

«Sabíamos que si empatábamos nos los llevábamos por delante, porque estábamos dominando el partido mucho, pero había que meter el gol. Y cuando entró aquel remate de Sergio (Ramos) yo dije ‘esto no lo jodemos’ y así fue», explica.

Para el duelo ante el Borussia, este aficionado tan singular no espera un duelo sencillo y alerta sobre la tentación del triunfalismo. Su análisis destila que, a sus 86 años, conserva un ojo clínico para diseccionar a los rivales.

«Si ha llegado a este momento es porque ha hecho méritos para ello, y tienen un equipo muy correoso, muy rápido, muy peleón», dice.

El choque de Wembley será especial por muchas cosas, entre ellas por ser la primera final que el Madrid disputa en este templo del fútbol. Pero para Cobos también lo será por suponer la despedida de una leyenda como Toni Kross, que juega su último partido como madridista.

Cobos tiene «un poquito de sentimiento y al mismo tiempo de alegría personalmente por él», ya que a su juicio se ha ganado el derecho a disfrutar de su familia y de la vida tras una trayectoria tan exitosa, aunque reconoce que le hubiera gustado «que siguiese un año más por lo menos».

A Londres ha viajado un amigo polaco suyo «que no tiene entradas y solo viene para animar al Madrid desde la calle». Desde Sidney, en Australia, ha venido el presidente de la peña Canguro Blanco, otro amigo suyo. «Esto es el milagro del fútbol», declara orgulloso.

En días como hoy es cuando más se acuerda de su «compadre Fede», con quien fundó en 1983 la Peña ‘Los Dos’, probablemente una de las más pequeñas del mundo. Federico Cano, a quien conoció en la facultad de Farmacia cuando tenían 18 años, falleció en 2017, pero antes lo acompañó siguiendo al Madrid por todo el mundo.

A muchos de esos desplazamientos pudieron viajar en el avión del equipo junto a los jugadores, de quienes recibió siempre «mucho cariño».

El mismo cariño que ahora le profesan su hija Paloma y su nieto Pablo, junto a él durante la entrevista y en el estado.

«Es una felicidad enorme y una manera de mantener a toda la familia unida», dice Paloma, madre de Pablo, quien a los seis años ya había presenciado en directo su primera Liga de Campeones con su abuelo.

«El Real Madrid es una forma de vivir desde pequeño», apostilla Pablo, que desde los dos años ya presenciaba partidos en el Santiago Bernabeu. «¡Y ya entonces me explicaba qué es un fuera de juego!», recuerda su madre divertida.

Enrique Rubio