María Luisa De Contes, Presidenta de Mujeres Avenir: «El cambio social hacia una sociedad más justa»

María Luisa de Contes Asociación Mujeres Avenir Grupo Renault España

Nos encontramos con María Luisa De Contes en el Club Financiero Génova, un prestigioso network internacional de finanzas. ¿Qué significa para ti este lugar?

Es un lugar que me gusta, que está en el centro de Madrid. Soy ejecutiva de empresa, abogada, Secretaria General del Grupo Renault en España, he sido Directora Jurídica del grupo Renault en París durante treinta años, directora jurídica de Volvo América del Norte en Nueva York durante tres años… Entre París y Nueva York, me he pasado más de treinta años fuera, y aún así he conservado mi acento andaluz. De hecho, he renunciado a la nacionalidad española y he adoptado la francesa porque mis hijos son franceses y ese país me lo ha dado todo.

Cuando vuelvo a España… ¿qué busco? Un lugar donde vea a empresarios y empresarias. En el sector profesional francés el cuarenta por ciento son mujeres, pero al llegar al grupo Renault español me encontré muy pocas. Entonces, el Club Financiero me aporta estar en contacto con otras mujeres empresarias, y también con empresas diferentes fuera del sector del automóvil.

«Entre París y Nueva York, me he pasado más de treinta años fuera, y aún así he conservado mi acento andaluz»

Cuando llegué hace años, de todas formas, me pareció un ambiente un poco anticuado: solo había hombres mayores y la mujer no tenía ningún sitio. Por ejemplo, está la anécdota —que cuentan como si fuera algo bueno— de que vino el Rey con la Reina Sofía y no la dejaron entrar porque era un club exclusivamente masculino. Juan Antonio Sagardoy, un hombre más bien tradicional, me dijo que quería que fuera con él a la Junta Directiva, con el objetivo de empezar a abrir un poco el Club… Llevo aquí ya doce años y la cosa va cambiando poquito a poco.

Cuando ya se había ido Sagardoy y estaba como Presidente Juan Pablo Lázaro, celebramos el primer acto LGTB con ocasión del Día Internacional LGBT. Le dije: “Juan Pablo, este año Madrid ha sido elegida Ciudad de la Diversidad, todas las asociaciones están haciendo algo y en el Club también tenemos que hacerlo”. Y él me dijo: “El Club Financiero no quiere que se haga aquí un acto LGTB”. Total, que lo hicimos los dos y casi nos echan. El acto fue todo un éxito: vino Carla Antonelli, Beatriz Gimeno, Ana de Miguel… Se llenó y, poco a poco, hemos ido abriendo la mentalidad y liderando el cambio. El Club está cambiando y hay muchas mujeres.

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«Cuando estaba como Presidente Juan Pablo Lázaro, celebramos el primer acto LGTB en el Club Financiero Génova. Lo hicimos los dos y casi nos echan, pero el acto fue todo un éxito»

Como nos comentabas, has vivido durante más de treinta años fuera de España. De hecho, tu infancia y adolescencia se desarrollaron en un contexto lleno de dicotomías: la pobreza y el lujo, la dictadura franquista y la república francesa… Cuéntanos, ¿cómo fueron esos inicios?

Yo me crie con Luisa Isabel Álvarez de Toledo, la Duquesa de Medina Sidonia, a la que llamaban la Duquesa Roja, en su palacio en Sanlúcar de Barrameda. Mi padre era un sindicalista del campo, que estaba todo el día con huelgas generales. La Duquesa y él hicieron muy buenas migas, sanluqueños como eran los dos. En mi familia éramos cinco hermanos, de la que yo era la mayor, y estaba siempre con mi padre a quien le decía: “por qué no dejas a María Luisa en mi casa, que a mí me han quitado a mis hijos”. Esto pasó porque ella era lesbiana y, cuando dejó al marido, tuvo un juicio muy fuerte y le quitaron la custodia de sus hijos porque vivía con una mujer. Yo tenía diez años entonces y me fui a vivir con ella al palacio.

«Luisa Isabel Álvarez de Toledo a veces era duquesa y a veces era roja; y, a veces, era las dos»

Esto me vino muy bien para mis estudios porque ahí estaba más tranquila, tenía mucho espacio, comía mejor, tenía mucho espacio,, comía mejor y me trataban muy bien. Fue un contraste muy bueno, pero a la vez tomé conciencia de la injusticia, porque en casa de mis padres yo no tenía nada mientras que en un palacio el espacio era fantástico y no me faltaba de nada.

Cuando yo tenía dieciocho años, nos fuimos a París porque Isabel había estado un año en la cárcel tras convocar una marcha de agricultores sobre Madrid, escribir el libro «La Huelga» contra el franquismo… Así que en cuanto salió, viendo que la iban a condenar otra vez, dijo: “nos vamos”. Mi padre entonces también estaba en la cárcel y yo le dije: “vámonos, vámonos”. Hice mis estudios en París, en la Sorbona. Soy abogada parisina y lo hice todo en un mundo estupendo, abierto, lleno de tolerancia…

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«Fue un contraste muy bueno, pero a la vez tomé conciencia de la injusticia, porque en casa de mis padres yo no tenía nada» [Imagen del Palacio de Media Sidonia de José Luis Filpo Cabana]
Conocí a un francés y me casé en seguida, a los veinte años ya estaba casada, pero seguí con mis estudios. En esa época, las francesas adoptaban el apellido del marido —ahora eso está más relajado— y por eso mis apellidos son franceses: De Contes d’Esgranges. Total, que hago mi carrera y me postulo por un puesto y me encuentro con dos: en Air France y en Renault, donde me quedé. En ese momento, Renault era muy abierto y quería contratar a personas europeas de otros países, lo que me vino muy bien. Recuerdo estar en la cola para la entrevista de trabajo con un amigo mío griego, otro portugués… nos contrataron a todos, querían diversidad.

Tuve mucha suerte en Renault, pero entré en un mundo de hombres. En parte por eso conservé el apellido francés. Yo era una rebelde y decía: “Yo me llamo Rodríguez Cervantes, quiero mi nombre” y mi primer jefe en Renault me dijo: “Tienes un nombre precioso y te has casado con un aristócrata. Tienes dos partículas y eres baronesa: eso, aquí en París, te va a ayudar muchísimo. Déjate de tonterías porque tu vida en la industria del automóvil va a ser dura. Entrar en Renault con un nombre tan Rodríguez, tan española como eres —porque yo soy muy andaluza—… Métele algo francés, que te va a ayudar”. Mi primer jefe, un encanto, me ayudó hasta a preparar mi firma para facilitarme las cosas.

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María Luisa de Contes junto a Lilian Velásquez, Colaboradora de Mujeres Avenir, y Sofía Jiménez, Coordinadora de vivir Ediciones durante la entrevista en el Club Financiero Génova

Comenzaste a trabajar en los años ochenta en la Dirección Jurídica de Renault Francia, y has llegado a ser Secretaria General del Grupo Renault en España. ¿Qué te encontraste en los diferentes tramos de tu trayectoria en la empresa?

Cuando llegué, en seguida le caí bien a todo el mundo. Los franceses no son muy alegres y yo entré ahí con mucha alegría y energía y todo el mundo quería estar conmigo. Además, que yo cuando me veo encerrada en un despacho me muero. Entonces, me pusieron con los derechos del consumidor y tenía que ir por todas las exposiciones de Renault en París y en toda Francia… Pues hice un programa de los derechos del consumidor y me fui de la oficina. Llevaba los pleitos —contra los consumidores, claro— y todos los consumidores tenían razón. Me decían: “tú estás aquí para defender a la empresa” y, sí, claro, pero cuando la empresa tenga razón.

Recuerdo claramente el caso de un portugués, un trabajador, al que le había fallado tres veces la caja de velocidad y no le querían sustituir el coche, así que le dije: “tú no pagas más” y me fui directamente a ver al Presidente de Renault. Me dijo: “nunca se ha cambiado un coche en Renault”. Pues el hombre se llevó un coche nuevo. Claro, me riñeron en todos sitios: “¿Por qué te has ido a ver al Presidente? Eso no se hace, tienes que pasar por el Director, hay una jerarquía…”. Yo para eso siempre he sido muy buena —para saltarme la jerarquía— porque no era consciente de que tuviera una utilidad. Además, el Presidente era Pierre Dreyfus, que poco después fue Ministro de Industria, y que había adoptado a dos españoles hijos de republicanos que habían muerto en la Guerra Civil. Me quería presentar a sus hijos adoptados españoles… Entonces, estas cosas me han hecho bastante peculiar, pero me admitieron bastante bien, la verdad. Era un poco como una excepción, en aquel momento.

«Llevaba los pleitos —contra los consumidores, claro— y todos los consumidores tenían razón. Me decían: ‘tú estás aquí para defender a la empresa’ y sí, claro, pero cuando la empresa tenga razón»

Allí llegué a ser Dirigente, la máxima posición. En un momento en el que había poquísimas mujeres y los hombres alcanzaban esta posición a los cincuenta y ocho años. Yo, cuando volví de Nueva York con treinta y ocho años, fui nombrada mando dirigente… En diez años hice la carrera. Entonces, ¿reconocimiento? Sí. ¿Rápido? También.

Era muy trabajadora… trabajaba más que nadie. Me gusta trabajar y todos los jefes me conocían. Además, me gustaba saltar obstáculos a caballo y, muchas veces, de puro cansancio me caía al suelo. Entonces aparecía con la cara dolorida y no podía hablar… Mi jefe me preguntaba que qué hacía con la cara así y se reía mucho: “Ya está aquí María Luisa, caída del caballo”. Tuvo muy buena imagen de mí y no es que no me la ganase, es que yo era así: claro, así es como he triunfado.

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«Soy ejecutiva de empresa, abogada, Secretaria General del Grupo Renault en España, he sido Directora Jurídica del grupo Renault en París durante treinta años, directora jurídica de Volvo América del Norte en Nueva York durante tres años…»

Precisamente, uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan muchas mujeres en su desarrollo laboral es la conciliación entre trabajo y vida familiar. En tu caso, ¿cómo pudiste gestionarlo para desarrollar tu carrera profesional?

Mi marido era francés y catedrático de Filosofía. Era mayor que yo —ocho años mayor—, que eso también cuenta. Cuando nació Nicolás, yo tenía 24 años y le dije: “tú te ocupas de él, ¿no?”. Y me dijo: “sí, sí, no te preocupes”.

No se puede decir que yo haya sido una mujer muy de familia, y tampoco lo soy ahora. Después de veinticinco años casada, me divorcié y me casé con un andaluz, que fue mi primer novio de Sanlúcar de Barrameda, mi marido actual. Y tampoco ha cambiado, de la casa no sé nada. Cuando somos mujeres, tenemos que planteárselo claro a nuestros maridos, y tampoco pasa nada.

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«La Red de Mujeres Renault la creamos con el Presidente hace más de diez años en París para que las mujeres de la empresa se expresasen, hablaran de sus preocupaciones, contaran cómo les iba dentro de Renault…»

Además de tu cargo como Secretaria General, has desarrollado un espectacular trabajo por la igualdad dentro de la compañía a través del Grupo Diversidad y de la Red Women@Renault. ¿Cómo era la situación dentro del Grupo Renault cuando te marchaste hace unos meses?

La Red de Mujeres Renault la creamos con el Presidente hace más de diez años en París para que las mujeres de la empresa se expresasen, hablaran de sus preocupaciones, contaran cómo les iba dentro de Renault… Porque yo intentaba hablar por todas, pero hablaba muy poco. Es mentira lo de que las mujeres hablan mucho, los que hablan son los hombres. Esta red, que yo he liderado en España, está fuera de la jerarquía de la empresa. Entonces, lo que hemos hecho ha sido ir proponiendo actos, aunque muchas veces no gustaran las ponente que traíamos o los temas que abordábamos. La empresa no es fácil, y hay que poner a mujeres valientes. Ser abogada me ha venido bien para liderar redes así porque sabes lo que puedes decir. Por ejemplo, le he escrito una carta al Presidente diciendo: “la sentencia número tal dice que las empresas, la diversidad, como usted sabe a mí me han delegado para tal…”.

«Hay mujeres muy buenas en Renault y yo no dejo de decirles: ‘¡Lanzaos!'»

También en el Grupo Diversidad quise meter el movimiento LGTB… Cuando hicimos un acto, me preguntaron: “Pero, ¿quién viene?”. Pues homosexuales y lesbianas, no voy a ir yo que soy heterosexual. “¿Y eso para qué sirve?”. Pues sirve para que sepáis que hay que contratar sin discriminar a las personas, que hay muchas personas del colectivo en Renault. Hice un vídeo con las personas con discapacidad de Renault, que están muy integradas y son muy felices, y quería hacer un vídeo con los homosexuales y lesbianas de Renault. Desde la dirección de Recursos Humanos primero me dijeron que “no existen” y las propias personas homosexuales me transmitían que no podían hablar, que no dijera nada… Que se tomaban un café conmigo, pero de aparecer en un vídeo nada. Pues no se pudo hacer el vídeo porque están muertos de miedo.

Con este tema, intenté acudir a los sindicatos —de todas las tendencias— y me dijeron que “eso era la vida privada de cada uno”. No es la vida privada porque estas personas me han pedido por favor que no las sacase, que si venían a verme iban a tener problemas por lo que creo que las mujeres deberíamos crear nuestros propios sindicatos.

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La entrevista a María Luisa de Contes en los periódicos impresos de vivir Ediciones del mes de mayo

Desde luego, la lucha por los derechos de las mujeres ha sido una constante a lo largo de toda tu vida personal y tu carrera profesional. Cuéntanos, ¿qué diferencias has encontrado entre el movimiento feminista de Francia y el de España?

En España, el feminismo es muy fuerte porque, claro, las feministas eran todas antifranquistas. Y por eso hay feministas de izquierdas y de derechas, que hay mucha derecha demócrata. Cuando Franco muere, todas las feministas se echan a la calle y eso ha hecho que aquí sea un movimiento muy democrático, porque era también contra la dictadura. Es un feminismo muy político que ha penetrado en todas las clases sociales.

Esto no ocurre en Francia. Allí, con una Revolución Francesa, la Ilustración, Simone de Beauvoir… Para las españolas, con el fin del franquismo, hicimos un movimiento muy muy fuerte y muy concentrado que no ha parado hasta ahora. Pero en Francia, donde la democracia ya estaba asentada, siento que se ha apagado un poquito ese empuje feminista.

«En España somos mejores en, por ejemplo, violencia de género pero peores que Francia en empoderamiento económico»

Para Francia, España es un referente en derechos de la mujer… Es cierto que somos mejores en, por ejemplo, violencia de género pero peores en empoderamiento económico. Allí, en todos los consejos de administración de las empresas hay un 50% de mujeres. Y se acabó. Entonces, en materia de economía y de empresa, Francia nos lleva mucho por delante.

Esa es la principal diferencia entre los dos países, la verdad. En España, al haber penetrado el feminismo en las clases sociales, vemos muchas leyes que protegen a la mujer víctima de algo —de violencia de género, por ejemplo—, porque es lo que abunda. Pero en Francia —que la violencia de género es igual o mayor que aquí—, se le está prestando menos atención a esto porque la conciencia feminista no ha penetrado en las clases más bajas, medias y populares.

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«Lo que veo es que muchas mujeres todavía no tienen mucha confianza en ellas mismas. No sé a qué esperan porque estamos súper preparadas»

Has sido mentora del programa Promociona de Alta Dirección, que busca fortalecer y desarrollar las competencias y habilidades profesionales y de liderazgo de mujeres altamente cualificadas. ¿Qué te has encontrado entre las mujeres a las que has orientado en el marco de este programa?

Es un programa que vino muy bien, fue genial. Se hizo con el propósito de dedicar tiempo a las mujeres para que se fuesen preparando, pero el tiempo pasa y siguen siendo necesarios programas así… Lo que veo es que muchas mujeres todavía no tienen mucha confianza en ellas mismas. No sé a qué esperan porque estamos súper preparadas. A día de hoy, la preparación en las universidades de hombres y mujeres es casi idéntica… Las universidades están llenas de mujeres. Entonces, cuando creamos Promociona fue con la idea de promocionar a las mujeres y que se lo creyesen. En general, funciona muy bien y las chicas están muy contentas.

Portada de la edición de mayo de vivir Madrid

Y, de cara a un futuro más feminista, ¿qué aspectos crees que quedan por mejorar?

Queda mucho por avanzar: empoderamiento económico de la mujer, empoderamiento político… Las mujeres tienen que intervenir más en los procesos de paz, en los procesos judiciales.

A mí me encantaría que el PP y el PSOE se entendieran mejor, que renovásemos todo lo que hay que renovar porque el feminismo del Partido Popular y el del PSOE son muy parecidos. La defensa que hace la derecha española del papel de la mujer en el mundo, en la sociedad, en los organismos internacionales… Yo no he sentido diferencias, y eso que he hablado con gobiernos de ambos partidos.

«Hay que entrar a la Ley de Cuotas, los Consejos de Administración… Y, el que no lo cumpla, multa»

Entonces, uno de los aspectos más importantes a mejorar es entrar con fuerza con el empoderamiento económico con una ley de cuotas. Los hombres no van a dejar voluntariamente sus puestos para dejar a las mujeres e igualar sus condiciones. Es casi humano que se protejan entre ellos, y el feminismo no ha calado tanto en el cerebro masculino… Hay que entrar a la Ley de Cuotas, los Consejos de Administración… Y, el que no lo cumpla, multa. El PP estaba de acuerdo y Carmen Calvo también. Al que ni le va ni le llega es al Ministerio de Igualdad. A ver si se dejan ya de la Ley Trans… Bueno, ahora mismo hay una lucha fuerte. A ver si vuelve otra vez el PSOE razonable, que se parece mucho al PP razonable.

Aunque España es un referente en materias como la violencia de género o la justicia con perspectiva de género, para otras cuestiones como la brecha salarial habría que hacer algo más. Habría que dar una nota al mundo empresarial y coger de referencia países como Francia.

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«Nuestra asociación está muy polarizada hacia la defensa de la mujer en el mundo empresarial: que no te discriminen por ser mujer, que te juzguen por tus méritos y no por tu sexo, que compartamos una estrategia… A eso le llamamos feminismo empresarial»

Después de haber comentado parte de tu impresionante carrera profesional, dinos… ¿Cuál dirías que ha sido el mayor obstáculo o reto que has superado?

Yo creo que mi mayor logro ha sido poder reunir a tantas mujeres, tan diferentes, en torno al tema de la igualdad. Mis amigas, mujeres de todas las ideologías, son muy solidarias.

Yo en Renault he vivido muy feliz. Mi marido creía que me iba con una depresión cuando salí de la empresa, porque yo soy Renault. A mí subirme en un coche que no sea Renault me sienta fatal, es que me sienta mal. Así es la vida, pero me he ido muy tranquila y muy feliz tras trabajar 40 años ahí… Como no paro con el feminismo, con Mujeres Avenir, el Club Financiero, la Escuela Diplomática…

Además, eres Presidenta de la Asociación de Amistad Hispano-Francesa Mujeres Avenir, que trabaja para fortalecer la representación de las mujeres en todos los niveles de decisión y actividad con empresas francesas y españolas. ¿Cómo es el trabajo que realizáis en la asociación?

Nuestra asociación está muy polarizada hacia la defensa de la mujer en el mundo empresarial: que no te discriminen por ser mujer, que te juzguen por tus méritos y no por tu sexo, que compartamos una estrategia… A eso le llamamos feminismo empresarial. De hecho, en la página web de la asociación hay un decálogo para la mujer ejecutiva, que plantea nuestros objetivos.

«Avenir es también un networking donde relacionarse con otras personas del mundo empresarial, hacer contactos, intercambiar intereses…»

En la empresa tenemos que compartir visión con los hombres, pero en situación de igualdad. Es verdad que aún hay mucho trabajo. Cuando una mujer entra en una empresa, tiene que tener en cuenta que es mujer y apoyar el movimiento dentro de su empresa. Hay una doble vocación: hacer tu trabajo impecable y tener la conciencia de hacer avanzar a todo el movimiento femenino dentro de la empresa… Solidaridad. Todavía no me creo que haya mujeres que me digan que “las mujeres nos atacamos mucho entre nosotras”. Yo eso ya no lo conozco; no conozco a mujeres que se midan conmigo o me pongan trabas. Yo no conozco mujeres que me odien. Entonces, aquí todas las mujeres son bien recibidas… En Avenir no dejamos a nadie fuera.

Aquí vienen también muchos amigos cazatalentos. Avenir es también un networking donde relacionarse con otras personas del mundo empresarial, hacer contactos, intercambiar intereses… En los actos que celebramos se pueden reunir fácilmente más de trescientas personas. Avenir es feminismo, por supuesto, pero también es solidaridad, es ayudarnos. Si a Avenir le ponen un calificativo es “poder de convocatoria”. Así que estoy deseando que pase la pandemia, porque no podemos celebrar los actos con el aforo que nos gustaría y estamos muy limitadas.

María Luisa de Contes Asociación Mujeres Avenir Grupo Renault España
«Si eres mujer, el cambio social pasa por el feminismo»

Para finalizar, como sabes, nuestros periódicos son leídos diariamente en la Comunidad de Madrid, Ciudad Real y Sevilla. ¿Qué mensaje te gustaría lanzar a nuestros lectores y lectoras?

Lo más interesante que se puede hacer en la vida es acompañar el cambio social hacia una sociedad más justa. No te puedes limitar a ganar un salario —que ojalá todas ganaran uno—. Tu vida tiene que tener una dimensión y un impacto en la sociedad. Eso da un equilibrio increíble.

Si tienes sentido político, hay muchos partidos políticos donde se puede militar para cambiar las cosas. Pero, si eres mujer, el cambio social pasa por el feminismo. Todas las lectoras deberían pertenecer a una asociación, una fundación, una agrupación feminista… El mundo del feminismo en España va a cambiar nuestra sociedad para bien de todos; hacia una sociedad más justa donde, creo yo, incluso los hombres se encontrarán mucho más a gusto. Entonces, yo creo que las lectoras de vivir Ediciones tienen que implicarse en la sociedad.