Sara Escudero: «El humor es un arma de comunicación masiva»

Sara Escudero

¡Hola, Sara! Estamos muy felices de haber encontrado un hueco para hacer esta entrevista, con lo liada que estás: cómica, escritora, actriz, productora, guionista, presentadora, colaboradora de radio, directora, maestra de ceremonias, embajadora, concursante, show-woman… Cuéntanos, ¿cómo haces para llegar a todo esto?

Durmiendo poco y tomando mucho café [risas]. Me llevo la casa a cuestas. Mi chico y yo trabajamos de la mano, hacemos equipo. Él es ingeniero informático y cumple un poco la figura de personal assistant. No es mi representante, pero para los eventos en directo, de teatro, mi página web, el papeleo y las facturas… se encarga él. Yo soy más caótica, soy de boli y cuaderno. Así que, si podemos viajamos los cuatro: nosotros dos y los dos perros. Si no, no me vería el pelo [risas].

«La voz cómica no es la voz física, es tu forma de ver el mundo y de contarlo»

Sacar adelante tantos proyectos y con tan buen humor requiere de una gran pasión por lo que se está haciendo. En tu caso, ¿de dónde te viene este amor por lo que haces? ¿En qué momento tomaste la decisión de dedicarte a este sector?

La decisión la tenía tomada desde enana. Desde chiquitita, yo decía que quería ser actriz y veterinaria. Lo de veterinaria lo deseché por dos experiencias que tuve: un día en el pueblo, que se hacía matanza, salí de la casa antes de tiempo y me encontré con lo que no quería. Desde ese momento no como carne y, encima, al poco tiempo se murió una vaquita de mi abuelo durante un parto. Llegó tarde el veterinario y el ternero venía rotado y, bueno, falleció. En medio de la llorera pensé: “Yo tengo que amarlos, pero con la responsabilidad de que se vaya uno no puedo”. Así que me dije: “actriz”.

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Pedro Almodóvar felicita a Sara Escudero durante la 25ª Gala de entrega de premios del Festvial de Cine Solidario de Cáceres

Aunque mi ambiente fue de absoluta libertad, tenía el clic de “asegúrate un futuro, una carrera que te dé tranquilidad”. Mis padres son médicos de vocación, mi abuelo trabajaba en el campo y mi otro abuelo era taxista… No puedo tener raíces más humildes y no tenía ningún vínculo con la profesión. Me faltaba mucha información en el pueblo. Entonces, creía que de la interpretación y el teatro vivían las cuatro personas que veía en la tele y que era mucho más complicado. Así que me preparé para estudiar cualquier carrera y acabé en medicina, que la había mamado en casa. Pero la vocación que tienen mis padres es la misma que tengo yo por lo mío: estaba en la carrera pero todo el rato leyendo teatro, escribiendo, haciendo cosas…

«La vocación que tienen mis padres por la medicina es la misma que tengo yo por lo mío»

Cuando iba a terminar el primer cuatrimestre de tercero, falleció una persona del pueblo que yo conocía desde siempre porque era el entrenador de fútbol de mi hermano. Tenía 38 años y no fumaba, no bebía, súper sano, tenía dos hijas… Ese día no pude dormir pensando que me podía pasar lo mismo. Me pasé la noche leyendo El club de los poetas muertos y, cuando tenía que salir para clase, llamé a mi madre para decirle: “mamá, que cuelgo la bata” y me responde “pues ten cuidado de cómo la cuelgas que la percha te puede dejar mal los picos de las hombreras” [risas]. Y le dije: “no, mamá, no me has entendido… o no me has querido entender”. Esa fue la gotita que colmó el vaso, pensar que nadie te asegura que mañana no te caiga un geranio en la cabeza o te pille un coche.

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Sara Escudero: «Con humor puedes decir cualquier cosa y, en este caso, reflexiono sobre que el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio»

Actualmente, estás haciendo tu monólogo “Tiempo al tiempo” por diferentes puntos de la geografía española, un proyecto que ha tenido que esperar para ver la luz a causa del covid-19. En este nuevo espectáculo que estás presentando, ¿qué es lo que puede encontrar el público?

Es stand up comedy donde lo que se encuentra la gente es una reflexión, evidentemente divertida y blanca, pero es que esa es la ventaja del humor. Una de las frases de mi vida es que “el humor es un arma de comunicación masiva”. Con humor puedes decir cualquier cosa y, en este caso, reflexiono sobre que el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio y que con el tiempo, de lo que hoy te ríes, mañana lo sufres. Mi abuelo, hombre de campo, decía: “hija lo que se siembra, tanto en la vida como en la tierra, se recoge; y quien siembra viento recoge tempestades”. Y es verdad [risas], es la verdad. Así que lo que intento decir en el monólogo, con mucho amor y tocando muchos temas, es que el tiempo nos acaba colocando en nuestro sitio y que hay que darle tiempo a la vida. Así que, “Tiempo al tiempo”.

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Sara Escudero: «El cómo conseguir hacer reír creo que ante todo es una cuestión de actitud y circunstancias»

Una de tus facetas más conocidas es la de monologuista, donde has logrado grandes éxitos y participado en El Club de la Comedia, Paramount Comedy, La hora de José Mota… Cada maestrillo tiene su librillo, pero en tu caso, ¿cuál crees que es la clave para hacer reír?

Para mí el humor es una actitud. Creo que para hacer reír, en cuanto al stand up, hay que ser fiel a ti misma o a ti mismo y hablar de tu verdad con tu voz cómica. La voz cómica no es la física, es tu manera de ver el mundo y tu manera de contarlo. No es que haya una técnica para hacer reír, hay un punto de sinergia. No es lo mismo ponerme a hacer una parte de mi monólogo en medio de una plaza que encima de un escenario. Depende muchísimo de tu interlocutor, de que te escuchen, del entorno en el que te escuchan, del momento en el que te escuchan… Entonces, lo que se necesita para hacer reír son ganas y un buen interlocutor, ganas de hacer reír y que el otro tenga ganas de reírse. El cómo conseguir hacer reír creo que ante todo es una cuestión de actitud y circunstancias.

«El dinero no lo es todo. Más amor y más humor. Así que más vivir»

El humor es la vía más corta para conectar entre dos personas, la sonrisa de hecho ya lo es. Yo tengo una cruzada contra el mundo que no saluda. Aunque sea por educación, qué cuesta decir “hola”, con pandemia o sin pandemia. Si paso al lado de alguien y le digo “buenos días”… que te miren y no te digan nada, no lo entiendo. No me entra en la cabeza, ¿qué cuesta? Entonces, como me revolvía el alma, cuando no me responden o me ponen mala cara, digo: “o no. Buenos días o no”, y me empiezo a reír. El otro día, terminando de entrenar en los últimos metros hasta mi casa, sale un abuelillo del portal de su casa y empieza a hacer así gestos de acompañarme corriendo. Y me dice con una sonrisa de oreja a oreja: “¡vamos, qué tú puedes campeona”! y yo: “¡ya llego a la meta, jefe!” [risas]. Y me dice “buenos días”. Me tiré sonriendo cinco minutos cada vez que me acordaba del señor. Fíjate qué tontería y con qué poquito esfuerzo puedes cambiar algo. El humor te abre el oído, te abre la cabeza.

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La entrevista a Sara Escudero en los periódicos de vivir Ediciones del mes de octubre

Hemos hablado de cuál es tu forma de hacer humor, pero, dinos, ¿qué hace reír a Sara Escudero?

¡Muchas cosas! Desde un abuelo que corre… [risas] Yo soy muy risueña desde que era muy pequeña y me río prácticamente por todo lo que uno se puede reír. Trato de buscar siempre la parte de la parte divertida de una manera inconsciente. A mí me hace reír desde un dibujo animado hasta el gag más básico. Soy muy agradecida y buen público [risas] .

Sara EscuderoAhora en octubre presentas tu nuevo libro “El Canino de Santiago”. En él, haces un paralelismo entre el camino de Santiago y el camino que emprendes al unir tu vida a un perro al adoptarlo. ¿Cómo ha sido tu desarrollo en esta otra faceta profesional que estás explorando?

Mi primer libro, el de 49 monólogos para mantener tu salud mental, fue un encargo realmente. Yo estaba de invitada en una radio y un editor de Anaya me dijo al salir que querían sacar un libro de monólogos, de humor blanco, y que les había encantado. Es algo que no me esperaba y lo hicimos.

El segundo lo hice con Sito Recuero, que es como mi sobrino y me tiene enamorada su forma de dibujar, así que hablé con la editorial Círculo Rojo e hicimos este libro donde aparecen sus ilustraciones y micro-textos míos sobre cada una de ellas.

El tercero es el cuento No estás a la altura, una idea que todos hemos sentido muchas veces. “No voy a estar a la altura”, ese miedo que anteponemos antes de hacer algo. Antes de hacerlo ya decimos: “no voy a poder”, “no le voy a gustar”, “no va a querer”… En la última Feria del Libro en la que estuvimos, recuerdo que vino un niño súper bonito, con el pelo azul… una dulzura. Y se nos puso a llorar y nos enseña una foto de él antes, que era el típico niño que iba con ropa ancha, el pelo raro, como si el jefe se lo hubiera comido. Y dice: “fue leer vuestro libro y dar un paso adelante, empezar a vivir”. Os juro que solo por eso ya merece la pena haber escrito el libro, con que una sola persona haya conseguido conectar con esta historia… Es una historia muy bonita, no deja de ser un cuento.

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Sara Escudero: «‘El Canino de Santiago’ es una historia de vida y una oda al amor, al de verdad»

Y El Canino de Santiago que ya es más libro aunque para todas las edades, es una historia de vida y una oda al amor, al de verdad. La primera parte, más divertida, la narra mi perra Nala, que fue con quien hice por primera vez el Camino de Santiago y ella va narrando todas las etapas. Yo me levantaba a las cinco de la mañana y con esa luminosidad para caminar arrancábamos. No pasábamos calor porque era Galicia y el propio camino nos iba marcando el ritmo. Eso es el Camino: si llueve, vas más despacio. Si te adelanta gente que se pica caminando… Eso también pasa en la vida: personas que se pican por llegar antes a un destino. Pero para mí la esencia del Camino no es llegar a Santiago, para mí es que te regala tiempo. Tu objetivo cada día es caminar, comer cosas ricas que te gusten, llegar al sitio y darte una ducha que te haga exclamar: “dios, qué gozada” [risas]. Yo amo a los perros por encima de todo. Y Nala siempre será mi alter ego de cuatro patas. Entonces, se me ocurrió esta idea en la que el Camino de Santiago es un paralelismo con el camino de la vida, y esas siete etapas que narra Nala, son las que luego yo narro de tu vida con tu perro.

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Sara Escudero: «Cada día hay un motivo para poder sonreír. Para ese ‘hola’ que no cuesta nada»

Por otra parte, también tienes una faceta profesional como presentadora de eventos y actos empresariales. ¿Qué valor añadido puede aportar alguien con tu perfil a la seriedad del mundo corporativo?

Yo trabajo para cualquier empresa que no sea de tabaco, que no que no haga cosas extrañas… No es cuestión de que sea una empresa pequeña, mediana o grande, sino que lo que quieran sea algo que yo pueda hacer, que encaje conmigo y me apetezca.

«Que una empresa invierta en buen humor, en alma, en salud, en amor… Me parece que hay que ponerlo en mucho valor»

Normalmente, arranco el evento con el “cómo se nota en la cara que sois empresarios y a mí que no lo soy” [risas]. Hay que romper unos protocolos. Entiendo que otras veces otros perfiles no pueden, no quieren o las dos cosas. Pero, fíjate, una parte buena que tiene también es que soy una mujer pequeña. Parece una tontuna, pero a mí me ven y dicen “qué niña”. Entonces, eso relaja. Yo eso lo juego a favor. Poder tratar a gente que va con un protocolo acostumbrada a que le diga al “señor”, “don” y tú, de repente, llegas y pones en valor su título pero con cariño, de otra manera. Llevo ya ocho años haciendo eventos de empresa y, en estos últimos dos años, he notado un punto de inflexión donde antes algo que te costaba deja de costarte. Me parece que hay que poner muy en valor que una empresa quiera invertir dinero en que alguien haga ameno el evento a sus trabajadores, invertir en buen humor, en salud, en amor… Esa es mi cadena de pensamiento y creo que tiene un gran valor.

Sara Escudero
Sara Escudero presentando el III Forum de Excelencia Directiva FEXDIR 2021 en Alicante

Cómica, escritora, actriz, productora, guionista, presentadora, colaboradora de radio, directora, maestra de ceremonias, embajadora, concursante, show-woman… Y ahora también “twitchera” con tu canal El SaraO de la Escudero. En un mundo donde las nuevas tecnologías y los medios para comunicarnos avanzan a una alta velocidad, ¿hacia dónde crees que se dirige la profesión de humorista?

El saraO es una aventura. Es muy guay. A Twitch entré porque un amigo me dijo “mola y tú con lo que con lo creativa que eres…” Así empecé y, en el buen sentido, esto se me empieza a ir de las manos al generar una comunidad y una sensación de buen rollo.

La gente lo utiliza para poner en contacto gente, descubrir personas… Cada día del SaraO, ha salido alguien con un contacto de trabajo o ha vendido libros. Es una sensación tan grata. Es tan guay porque además hay este punto de naturalidad y de normalidad que yo llevo en mi vida. Te engancha.

Sara Escudero Ángel Martín
El también humorista Ángel Martín como invitado al canal de Twitch «El SaraO de la Escudero»

Como hemos visto, eres sin duda una profesional polifacética, creativa y con numerosas inquietudes laborales. ¿Algún proyecto a corto o medio plazo del que nos puedas hablar? ¿Otra faceta que aún tengas por descubrir?

Entre ellos, el que sí que puedo decir es mi próximo cortometraje que quiero, que necesito hacer… o sea, el alma me lo pide. También me encantaría hacer cine, me encantaría hacer una serie. Una serie de comedia, o no. De hecho, mi cortometraje “Chica” es un drama en el sentido de que trama es todo lo que no sea comedia.

En cuanto a algo que me quede por hacer, si tuviera tiempo y más dinero, sé que montaría algo relacionado con los perros. Quiero sacar adelante un servicio de UVI veterinaria. Me encantaría y estoy a ver cómo puedo hacerlo, porque es muy complicado a nivel logístico. Hay en varios puntos de España, pero solo a nivel local. Me encantaría intentar sacar adelante una flotita de 2 o 3 ambulancias, lo que se pueda, pero que sea la propia UCI en un servicio mínimo.

Sara Escudero
Sara Escudero: «Si tuviera tiempo y más dinero, sé que montaría algo relacionado con los perros. Quiero sacar adelante un servicio de UVI veterinaria»

Como sabes, los periódicos de vivir Ediciones son leídos diariamente no solamente en la Comunidad de Madrid, sino también en Ciudad Real-Tomelloso y Sevilla. ¿Qué mensaje te gustaría lanzarle a nuestros lectores y lectoras?

Teniendo en cuenta que sois vivir Ediciones, creo que el mensaje ya lo estáis lanzando vosotros. Que la vida es muy corta. Es muy fácil de decir y no es tan complicado de hacer, “vivir el día a día”. Es como un dicho, que es muy fácil pero no es nada fácil. Hay que vivir cada día. Te lo dice alguien que ha vivido una pandemia con un suegro dos meses ingresado y sedado mientras le pedían aparecer en medios de comunicación y hacer cosas.

«El humor es la vía más corta para conectar entre dos personas»

Yo tuve un accidente con mi perra Nala en el que casi nos matamos. Dimos dos vueltas y media de campana. El coche siniestro y yo actúe una hora y media después porque solo tenía un rasguño. Yo solo tenía un rasguño y Nala estaba ilesa. Cada día hay un motivo para poder sonreír. Para ese “hola” que no cuesta nada, os lo juro. Cada día lo hay y, sobre todo, ¿ha tenido que venir el covid-19 para darnos cuenta queridos lectores de Sevilla, de Tomelloso y de la Comunidad de Madrid, que tengas los ceros que tengas en la cuenta te puede tocar a ti? El dinero no lo es todo. Más amor y más humor. Así que más vivir Ediciones.

Sara Escudero
La portada del periódico vivir Madrid en su edición de octubre de 2021