Una colilla puede tardar en degradarse toda la vida escolar de un niño, según advierte Santa Eulària en una nueva campaña de concienciación sobre el impacto ambiental de estos residuos. El municipio subraya que aunque desaparezcan de la vista, las colillas no desaparecen del medio ambiente.
Campaña de sensibilización ambiental
Informadores cívico-ambientales han explicado a vecinos y visitantes las consecuencias de abandonar colillas en el entorno, promoviendo un cambio de hábito con un mensaje claro: «apágala y deposítala en la papelera».
La iniciativa, impulsada por Santa Eulària, busca que la ciudadanía sea consciente de que estos pequeños residuos, aunque pasen desapercibidos, generan un daño significativo al ecosistema local y contribuyen a la contaminación ambiental del municipio.

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