Enrique González Torres, párroco de la iglesia del Buen Suceso en Madrid, reflexiona sobre su vocación sacerdotal con una perspectiva esperanzadora: «Veo milagros todos los días».
En una declaración que forma parte de la campaña #SerCuraEnMadrid de la Iglesia de Madrid, el párroco reconoce la exigencia que conlleva su ministerio. «Es agotador», admite González Torres, pero añade una valoración rotunda: «merece tantísimo la pena».
La vocación más allá del cansancio
La declaración de González Torres resume la tensión que caracteriza la vida sacerdotal: el desgaste físico y emocional del trabajo pastoral diario contrapesado por la experiencia de lo extraordinario en el acompañamiento espiritual de los fieles. Su visión de «milagros cotidianos» refleja una interpretación de la fe centrada en las transformaciones personales que presencia en su comunidad parroquial.
Iniciativa diocesana sobre vocaciones
Esta reflexión se inscribe en el contexto de la campaña #IglesiaDeMadrid dedicada a la promoción de vocaciones, que busca visibilizar las experiencias de sacerdotes que trabajan en la diócesis madrileña y abrir el diálogo sobre el sentido de la consagración religiosa en la actualidad.

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