El verano de 2026 ha registrado la estimación más alta de mortalidad atribuible al calor en España en la última década. Según los cálculos realizados por el sistema MoMo, herramienta desarrollada desde el Centro Nacional de Epidemiología (CNE-ISCIII), el número estimado de fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas en España entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre asciende a 5.807.
Distribución geográfica desigual del impacto
El impacto de las altas temperaturas no ha sido homogéneo en todo el territorio español. Las mayores tasas de mortalidad atribuible al calor se observan en el norte y noreste peninsular, lo que refleja una vulnerabilidad diferenciada según la región geográfica.
Contexto climático excepcional
Los datos registrados están ligados a un nuevo contexto climático excepcional durante el verano más cálido de la historia reciente. Este escenario reafirma, según el Centro Nacional de Epidemiología, la importancia de las medidas de prevención y adaptación frente a los efectos del calor extremo sobre la salud.
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