Una investigación internacional con participación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha concluido que las personas mayores socialmente frágiles tienen un mayor riesgo de muerte, independientemente de su edad, enfermedades crónicas o situación socioeconómica.
El concepto de fragilidad social va más allá de la soledad o la carencia de recursos. Según explican las investigadoras Maria João Forjaz y Carmen Rodriguez-Blazquez, del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, «es un concepto específico que describe el deterioro progresivo en los recursos, los roles y la participación social de una persona mayor. Quien la padece no solo carece de redes de apoyo: ha perdido su lugar activo en el mundo social, su capacidad de pedir ayuda, su sentido de pertenencia. Es una forma de vulnerabilidad que existe en paralelo a la fragilidad física».
Equipo investigador internacional
El estudio está liderado por Hernán David García Botina desde la Escuela Internacional de Doctorado IMIENS, una iniciativa conjunta del ISCIII y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Además de las investigadoras del Instituto español, han participado Carmen Lucia Curcio Curcio, de la Universidad de Caldas en Colombia, y Amaia Calderón-Larrañaga, del Instituto Karolinska de Suecia.
Implicaciones para la salud pública
Los hallazgos del estudio ponen de relieve la importancia de considerar la vulnerabilidad social como un factor de riesgo relevante en la salud de las personas mayores, más allá de los indicadores tradicionales como la edad o las patologías crónicas.
Fuente: Instituto de Salud Carlos III
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