Los cementerios de Ocaña se llenan de flores en el Día de Todos los Santos, según comunica el Excmo. Ayuntamiento de Ocaña. La jornada se convierte en un momento de encuentro familiar para recordar a aquellas personas queridas que ya no están.
El Ayuntamiento subraya que el Día de Todos los Santos es una oportunidad para vivir el recuerdo de los familiares fallecidos. Mediante un comunicado, la institución reflexiona sobre la importancia de mantener presente a quienes se fueron: «No se acaba el amor solo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido».
Una tradición de memoria y respeto
Esta festividad, según señala el Ayuntamiento, permite a las familias renovar sus lazos con los difuntos mediante la visita a los cementerios, la colocación de flores y la reflexión sobre los momentos compartidos. Es una costumbre que trasciende lo religioso para convertirse en un acto de honra personal y familiar.
El Ayuntamiento de Ocaña reconoce en su comunicado que estas prácticas consolidan la memoria colectiva y refuerzan los vínculos emocionales que perduran más allá de la muerte.

Fuente: Excmo. Ayuntamiento de Ocaña
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