El 21 de junio marca el inicio oficial del verano en el hemisferio norte, una estación que trae consigo desafíos significativos para la salud pública. Las altas temperaturas pueden afectar gravemente a la salud, especialmente en colectivos vulnerables, aumentando el riesgo de hospitalización y mortalidad en población de riesgo.
Con el propósito de abordar estos desafíos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado este mes la Guía sobre Calor y Salud, un documento en el que ha participado el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a través de su Escuela Nacional de Sanidad. Este recurso proporciona orientaciones basadas en evidencias científicas para comunicar efectivamente los riesgos del calor extremo a la población.
La importancia de la comunicación científica
Según el ISCIII, la comunicación científica es fundamental para trasladar a la sociedad los mensajes necesarios sobre los riesgos del calor para la salud. En este sentido, el instituto recordó la publicación, el año pasado, de la Guía Práctica de Comunicación, Salud y Calor, un documento desarrollado con participación de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano y de la Unidad de Comunicación del ISCIII.
Esta guía práctica busca aportar mejoras en la difusión pública sobre los efectos del calor extremo en la salud y promover conductas de autoprotección ante el cambio climático. El documento se enmarca en la labor del Observatorio de Salud y Cambio Climático, iniciativa liderada conjuntamente por el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Herramientas para una comunicación efectiva
La Guía Práctica de Comunicación, Salud y Calor facilita una comunicación pública más eficaz, empática y basada en evidencias científicas. Su objetivo principal es reforzar la conciencia frente al aumento de olas de calor, que afectan al conjunto de la población y, especialmente, a personas mayores, con enfermedades crónicas o en situación de vulnerabilidad social.
El documento proporciona herramientas prácticas para trasladar mensajes claros, útiles y coherentes que contribuyan a prevenir impactos sobre la salud, fomentando una sociedad más preparada ante los riesgos para la salud del calor extremo. En definitiva, busca empoderar a ciudadanos y profesionales con información de calidad para enfrentar los desafíos que plantean las temperaturas elevadas.
Grupos de riesgo especialmente afectados
Las olas de calor representan un riesgo sanitario particularmente severo para determinados colectivos. Los grupos más vulnerables incluyen a personas mayores de 65 años, individuos con enfermedades crónicas preexistentes y población en situación de vulnerabilidad social. Estos grupos presentan una mayor susceptibilidad a los efectos adversos del calor extremo, incluyendo deshidratación, golpe de calor, descompensación de enfermedades crónicas y, en casos graves, mortalidad.
La iniciativa del ISCIII y la OMS reconoce que la prevención y la información temprana son herramientas esenciales para reducir el impacto del calor en la salud pública, especialmente durante los meses estivales cuando se registran las temperaturas más altas del año.





