Tomás Santos, alcalde de Logroño entre 2007 y 2011, falleció el pasado 27 de octubre a los 75 años de edad, dejando un gran vacío en la historia de la ciudad, según comunica el Ayuntamiento de Logroño.
La corporación municipal decretó tres días de luto oficial en señal de duelo por la pérdida del regidor. Como parte de los actos de reconocimiento, el consistorio izó la bandera a media asta en honor a su figura y el Pleno municipal guardó un minuto de silencio en su memoria.
Un político cercano a la ciudadanía
El Ayuntamiento destacó que Santos fue una persona profundamente cercana al público, practicante de «la buena política, la de la calle». Durante su trayectoria, fue habitual verlo en los mercados, paseos y plazas de la ciudad, especialmente en zonas como Lo Laurel y el Espolón, siempre caracterizado por la sonrisa que lo hacía querido en todos los rincones que recorrió.
Un legado de acuerdos municipales
Su gestión al frente del Ayuntamiento se caracterizó por grandes acuerdos, como el que propició las obras de ampliación del cementerio. El consistorio subrayó que era una persona «muy familiar», frecuentemente acompañada de su esposa María Ángeles.
El fallecimiento de Tomás Santos cierra un capítulo importante en la historia reciente de Logroño. Su legado permanece en los acuerdos municipales alcanzados durante su mandato y en el recuerdo de quienes lo conocieron durante sus años de dedicación a la ciudad.

Fuente: aytologrono
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