El verano de 2026 ha sido el más cálido en España desde 1961, dejando 5.684 muertes atribuibles a las temperaturas durante las olas de calor, según el sistema MoMo del ISCIII. Sin embargo, las estimaciones de investigadores de esta institución sugieren que sin las medidas de adaptación implementadas, la cifra de fallecimientos habría sido significativamente mayor.
Un análisis publicado en The Conversation por expertos de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de la Escuela Nacional de Sanidad del ISCIII —Julio Díaz, Cristina Linares Gil, José Antonio López Bueno y Miguel Ángel Navas Martín— revela que con las mismas condiciones de calor extremo, la mortalidad habría sido mayor si se hubieran mantenido los riesgos de décadas anteriores.
El papel de los planes de prevención y la concienciación
Los investigadores del ISCIII identifican varios factores que podrían estar contribuyendo a reducir el impacto del calor extremo sobre la salud pública, incluso cuando se registran temperaturas récord:
- Planes de prevención específicos frente a olas de calor
- Sistemas de alerta sanitaria
- Concienciación social sobre riesgos de temperaturas extremas
- Mejoras en infraestructuras de viviendas y ciudades
Adaptación como herramienta de salud pública
El análisis del ISCIII subraya que, aunque el calor extremo sigue siendo un riesgo importante para la salud, las estrategias de adaptación implementadas en las últimas décadas están mitigando su impacto relativo en la mortalidad. Este hallazgo destaca la importancia de mantener y fortalecer las medidas de prevención frente al cambio climático y sus efectos sobre la salud.

Fuente: isciiisalud
Contenido elaborado con apoyo de IA a partir de fuentes verificadas.




