Rubén S. Lesmas
Móstoles, 8 may (EFE).- La localidad de Móstoles, con motivo de las recientes Fiestas del 2 de Mayo que recrean los hechos históricos de 1808, ha decidido abrir las puertas al público de su Archivo Municipal para dar a conocer a los vecinos los ‘tesoros’ que forman parte del fondo patrimonial documental de la ciudad.
Se trata del segundo año consecutivo que se hace este ejercicio de apertura al público, que busca, además de mostrar algunos de estos documentos históricos, trasladar a los vecinos todas las posibilidades de información que ofrece este servicio, que no se limita al aspecto histórico o divulgativo.
«Hay muchísima gente que a estas alturas del siglo XXI no sabe que existe un Archivo municipal. Por eso hacemos una iniciativa como esta, para que la gente conozca realmente las opciones que ofrece este servicio», señala a EFE la actual directora del archivo mostoleño, Ana Torres.
Torres admite que el principal fundamento para que haya un archivo es «que haya por supuesto una conservación, una custodia de todos los documentos que se generan en lo que es la relación del ciudadano con su ayuntamiento»: desde actas de plenos hasta licencias de apertura, padrones municipales o censos electorales.
«Pero más allá de custodiar todo eso, un archivo se dedica fundamentalmente a facilitarle la vida a los ciudadanos, en el aquí y ahora», insiste Torres, quien cita muchos asuntos comunes donde el archivo puede servir de gran ayuda, como consultas para modificaciones de obras o para herencias de propiedades.
«Por ejemplo, nos llega mucha gente que dice, compramos la casa de mis abuelos, pero no hay escritura, ¿cómo lo podemos demostrar? Pues seguramente haya, por ejemplo, un listado de empadronamiento, donde figura que esos antepasados vivían en esa calle, en esa casa», detalla la archivera.
Investigaciones históricas

Otra labor fundamental a la que se dedica el Archivo Municipal es a colaborar con investigaciones históricas, un tipo de trabajo que, «aunque te lleva mucho tiempo, es luego muy gratificante, porque ves que repercute en otro trabajo que puede sacar a la luz hallazgos interesantes».
De hecho, en estos momento están colaborando con una profesora de la Universidad de Salzburgo, que ha pedido padrones de los años 40 al 50 para un trabajo referente a la población de Móstoles; o con dos investigadores que están haciendo un trabajo sobre una empresa de Cataluña fabricante de gigantes y cabezudos.
Sin embargo, el archivo actual solo alcanza hasta el año 1937, ya que el anterior se quemó durante la Guerra Civil, por lo que el primer documento que existe tras la nueva constitución del Ayuntamiento es de 1937, con el primer libro de actas de plenos.
«De toda la documentación anterior a esa época del Archivo municipal no se conserva nada, se quemó todo», lamenta Torres, aunque explica que posteriormente sí que se han ido incorporando piezas que estaban custodiadas en otros espacios o en manos de particulares.
El tesoro quizá más valioso que hoy en día pertenece al Archivo Municipal es el Libro de firmas de 1908, que incluye la del Rey Alfonso XIII, que visitó la ciudad, entonces aún un pueblo, con motivo del primer centenario de los hechos de 1808.
«Este libro, que es un documento original, se conservó porque Manuel de Vargas, que era el custodio de la Comisión Organizadora de los Festejos del 2 de mayo de 1808, lo mantenía en su poder y no en el Archivo. Por eso no se destruyó y lo pudimos recuperar tras la guerra», cuenta la archivera municipal.
Este libro recoge además todas las papeletas de aportaciones que tanto particulares (nobles, duques, marqueses o incluso campesinos) como instituciones (el Ministerio de Guerra, ayuntamientos de toda España) hicieron para colaborar con la creación de una escultura del alcalde de 1808, Andrés Torrejón.
«Yo lo llamo el primer ‘crowfunding’ de la historia de Móstoles, ya que fue una suscripción popular para hacer la escultura de Andrés Torrejón, que se encuentra hoy en día en la Plaza del Pradillo», recuerda Torres.
El levantamento de 1808 y la paz con los franceses de 1985

Otros documentos valiosos que conserva el Archivo y que están expuestos ahora al público en estas visitas guiadas son algunas copias del famoso Bando de los alcaldes de 1808, ya que el original «ni siquiera se sabe si llegó a estar en algún momento en el archivo, puesto que es un texto que viajó con el Postillón».
«El texto fue hacia Navalcarnero y después fue copiado y enviado a más sitios. Por eso, lo que sí que tenemos es una copia facsímil que nos enviaron desde Cumbres de San Bartolomé, uno de los pueblos a los que llegó el bando para pedir ayuda para levantarse contra las tropas francesas», aclara.
También está expuesto estos días otro documento, «menos histórico, pero también muy curioso»: el documento de la declaración de la paz con Francia, que fue firmado en 1985 por el primer alcalde democrático, Bartolomé González, que fue también quien empezó en 1979 a constituir el nuevo Archivo municipal.
«Este alcalde dijo, ya va siendo hora que firmemos la paz con los franceses, porque oficialmente estábamos en guerra todavía, desde 1808. El documento está firmado por este alcalde y por el embajador de Francia que vino a Móstoles a rubricar la paz», desvela la archivera.
Más allá de esta apertura de puertas, la directora del Archivo Municipal está trabajando en un nuevo proyecto para ampliar la interacción con los colegios e institutos, aprovechando un juego de mesa, el Ecobusco, que se fabricó con motivo del Bicentenario de 1808, pero que ahora quiere digitalizar.
«Es un proyecto que tengo en mente, un proyecto que se pueda hacer ‘online’. Es un juego de mesa, como un trivial, que hace el recorrido que hizo el Bando de los alcaldes. Vas recorriendo ese camino y respondiendo preguntas sobre la historia, las costumbres de Móstoles», añade Torres, quien espera que pronto se materialice.





