Ignacio María Fernández de Torres, sacerdote del SARCU (Servicio de Asistencia Religiosa de la Comunidad de Madrid), recuerda las noches más difíciles de su trabajo durante la pandemia de COVID-19, cuando el protocolo sanitario le impedía acceder a los enfermos que solicitaban la unción de los enfermos.
Una petición imposible de satisfacer
En una entrevista publicada por la archidiocesis de Madrid, Fernández relata cómo una familia pidió que administrase la unción de enfermos a un paciente en aislamiento. El protocolo vigente en ese momento solo permitía el acceso a personal sanitario, lo que dejó al sacerdote en la imposibilidad de entrar en la habitación. A pesar de ello, Fernández realizó la oración desde la distancia, adaptándose a las restricciones impuestas.
Guardias desgarradoras
Las noches en el SARCU durante la pandemia fueron especialmente demandantes. Fernández recuerda guardias en las que recibía entre seis y ocho llamadas, algunas de ellas «absolutamente desgarradoras», según describe en su testimonio. Estas experiencias reflejan la tensión entre la misión pastoral y las limitaciones sanitarias que caracterizaron esa etapa.
El relato de Fernández forma parte de los trabajos de documentación sobre la labor del SARCU durante la crisis sanitaria, que ha puesto en relieve las adaptaciones que tuvieron que hacer los sacerdotes para mantener su servicio espiritual en circunstancias excepcionales.

Fuente: archidiocesisdemadrid
Contenido elaborado con apoyo de IA a partir de fuentes verificadas.




