
Rubén S. Lesmas
Navalcarnero, 28 may (EFE).- Las obras del proyecto de ampliación de la red de Cercanías desde la localidad de Móstoles hasta Navalcarnero, con más de 160 millones de euros invertidos, fueron abandonadas en 2010, dejando un “daño histórico” que los vecinos de este y otros municipios llevan sufriendo más de una década.
El proyecto, un empeño personal de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, fue adjudicado a la constructora OHL en 2009 por 369 millones de euros, sin contar entonces con el Ministerio de Fomento, en un proyecto faraónico que decidió asumir la Comunidad de Madrid en solitario.
Las obras arrancaron ese mismo año tanto en Móstoles, donde se comenzaron a oradar los túneles que iban a soterrar toda la línea a su paso por la ciudad, como en Navalcarnero, donde se acotó y valló el trazado, que discurre en superficie, y se llegaron a iniciar las estaciones de El Pinar y La Dehesa.
“Nosotros compramos nuestra casa sobre plano en 2006. Eran 240.000 euros, hace ya casi 20 años, con la promesa de que en poco tiempo íbamos a tener una estación de Cercanías”, ha señalado a EFE Eduardo, uno de los miles de vecinos que decidieron adquirir una vivienda en El Pinar al calor de esta infraestructura.
Eduardo, miembro de la Asociación de Vecinos de El Pinar y San Andrés, recalca que en este barrio de El Pinar —y en el vecino de La Dehesa— se fueron a vivir entonces “cerca de 12.000 personas, casi la mitad de todo Navalcarnero, confiando en que tarde o temprano llegara el tren al municipio”.
“Nos entregaron el piso en 2008 y también los planos del tren proyectado en El Pinar. En ellos se mostraba una estación a pocos metros de la urbanización. Sin embargo, en 2010 vimos cómo las obras se paraban”, recuerda este vecino.
Quince kilómetros y siete estaciones truncadas
Este nuevo trazado ferroviario, que en teoría iba a tener 15 kilómetros de longitud, siete estaciones y estar abierto a finales de 2015, fue paralizado por OHL en 2010 y, más de 15 años después de iniciarse la obra, los vecinos de Navalcarnero siguen sin esta conexión ferroviaria.
Durante todos estos años, el alcalde de Navalcarnero, José Luis Adell (PSOE), no ha cejado en su empeño de que el proyecto se concluya, llegando a interpelar en múltiples ocasiones a su propio partido para que fuera el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible quien asumiera la solución.
La Comunidad de Madrid, que tuvo que pagar 162,5 millones de euros a la concesionaria en 2022 tras perder judicialmente el litigio contra la constructora, decidió en 2024 desistir del proyecto tras los varapalos judiciales y propuso trasladar la responsabilidad al Ministerio.
“El Gobierno regional decidió abandonar a su suerte los túneles ya excavados y las legítimas aspiraciones de movilidad de toda nuestra comarca. Ese abandono institucional nos ha costado años de aislamiento y un crecimiento residencial tensionado que nuestros vecinos no merecían”, señala a EFE el alcalde.
Gracias a la insistencia de Adell, el Gobierno central se comprometió el pasado verano a asumir subsidiariamente esta infraestructura y este lunes el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunció la adjudicación, por 619.266 euros, del contrato para desarrollar el estudio de viabilidad.
“La adjudicación de este estudio no es un trámite administrativo más; es el primer paso real para empezar a reparar un daño histórico e injustificable que los vecinos del municipio llevan sufriendo más de una década”, ha insistido el regidor socialista.
Villaviciosa entra en el estudio
El estudio incluirá el análisis del ámbito suroeste y oeste de la región y planteará otras posibles actuaciones para dar servicio ferroviario a municipios del entorno, según ha precisado el Ministerio. Además, estudiará la compatibilidad de la extensión a Navalcarnero con otras ampliaciones de la red de Cercanías de Madrid y la movilidad hacia las nuevas estaciones proyectadas.
De hecho, hace unos días el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón avanzó que será incluido en este estudio de viabilidad, dada “su posición estratégica en el suroeste y su carencia de transporte interurbano más allá de la conexión por carretera mediante autobuses de línea”.
“Los beneficios para Navalcarnero y para el resto de municipios del suroeste de Madrid son indiscutibles: cohesión territorial, sostenibilidad, calidad de vida para los trabajadores que se desplazan a diario y un impulso económico sin precedentes para la zona”, ha reiterado Adell.
Este contrato permitirá conocer el estado de las obras de conexión entre Móstoles y Navalcarnero, parcialmente ejecutadas, además de realizar un análisis funcional y de explotación de la estación de Móstoles-El Soto como posible cabecera intermedia de la línea.
“El Ministerio ha venido a resolver con eficacia lo que otros abandonaron por incapacidad”, ha celebrado Adell, quien confía en que, gracias a este estudio de viabilidad, el municipio empiece a ver la luz al final del túnel, que beneficiará también a otros municipios cercanos del suroeste madrileño, como Cenicientos, Sevilla la Nueva o Navas del Rey.