Golpes de calor: cómo prevenirlos este verano

golpes de calor

El verano ya está aquí y los termómetros no paran de subir. Es vital hidratarnos correctamente para no sufrir un golpe de calor. Uno de los principales problemas asociados a las altas temperaturas es el riesgo de deshidratación, sobre todo en niños, embarazadas y mayores.

Para combatirlo no hay nada mejor que beber agua, ya que nos ayudará a mantener un nivel óptimo de hidratación, a combatir la sed y a reponer líquidos. No hay que esperar a tener sed para beber agua porque la sed es el sistema que tiene nuestro cuerpo para avisarnos de que ya ha comenzado el proceso de deshidratación. Así que es mejor tener agua siempre accesible. Lo ideal es beber entre 2 y 3 litros de agua al día, sobre todo antes, durante y después de realizar cualquier actividad física.

Un golpe de calor significaría que hemos perdido importantes cantidades de agua y que nuestro cuerpo ha podido alcanzar los 40o C. Esto provocaría que nuestros mecanismos habituales  para regular la temperatura quedasen superados y entrasen en shock. Los síntomas pueden presentarse incluso después de varios días de la exposición al sol. En definitiva lo más importante es la prevención y por eso te damos 7 consejos para cuidar tu salud y la de los que te rodean:

  1. Bebe agua con regularidad para hidratarte y realiza los descansos necesarios en lugares frescos y a la sombra.
  2. Protégete del sol con una gorra, sombrero o pañuelo y gafas de sol.
  3. Usa crema con filtros solares unos 20-30 minutos antes de la exposición al sol y repite tal aplicación cada dos horas.
  4. Utiliza ropa cómoda, ligera y de colores claros que sea transpirable.
  5. Evita comidas copiosas y lleva una botella de agua contigo siempre.
  6. Reduce el esfuerzo físico intenso durante las horas más calurosas del día, de 12 a 17 horas.
  7. Evita permanecer dentro de un vehículo caliente y nunca dejes a los niños o cualquier persona en un coche estacionado en épocas de temperatura elevada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda beber como mínimo 2 litros de agua al día, y 3 litros en caso de realizar ejercicio físico en un ambiente caluroso. Aconseja beber mucha agua porque aporta minerales esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo ya que es pura, sana y nos hidrata.